| Jesús Cees |
Alcoy, 24-XII-1968.
Que se retiren los ojos duermevela y despierten las normas colorín sobre la superficie del refractario. O se asombren los tonos opacos mientras en perspectiva estallan primarios sin precedentes en la cortesia del encuentro.
Saludamos así al centrifugo CEES cuando estimula su nervio para iniciarnos en la recomposición de imagen. Su sensibilidad capta lo imposible de una mirada arriba del estallido policromo del instante y en ese momento, sabemos cierto que tenemos delante al multiplicador pasional que no deja un milímetro sin colorear en la magnífica expansión de una ritual llamado arte.
Nos referimos a Jesús Cees no para quedar con las palabrasen desmentido sino, para verificar como los colores buscan su independéncia a través del ingénuo y cómo éste, levanta un vuelo personal sobre la cúpula mistica de la osadía.
Vuelo de nuevo la mirada hacia esos espacios pintados y al lugar donde los ha creado, y mi memoria me traslada a los hemisférios genéricos del Pintor en Sí.
Sin rituales canta su olor, sin prefijos danza su pincel y el mísmo ante un espejo, no se cree que esto sea cierto y estas mis palabras para él.
Manolo Arjona